Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/julio73/public_html/foro/ultimas.php:6) in /home/julio73/public_html/foro/includes/page_header.php on line 478

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/julio73/public_html/foro/ultimas.php:6) in /home/julio73/public_html/foro/includes/page_header.php on line 480

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/julio73/public_html/foro/ultimas.php:6) in /home/julio73/public_html/foro/includes/page_header.php on line 481
Fuentenebro :: Siempre en fiestas :: Ver tema - La Sirena y el Trucha
Foros de discusión Fuentenebro :: Siempre en fiestas
.Fuentenebro :: Siempre en fiestas , su vida y andanzas.
 
 FAQFAQ   BuscarBuscar    MiembrosMiembros   Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios   RegistrarseRegistrarse 
 PerfilPerfil   Entre para ver sus mensajes privadosEntre para ver sus mensajes privados   LoginLogin 

La Sirena y el Trucha

 
Publicar nuevo tema   Responder al tema   vista de impresion    Foros de discusión -> Para leer
Ver tema anterior :: Ver tema siguiente  
Autor Mensaje
librepensador2
Capitan General
Capitan General


Registrado: 02 Ago 2010
Mensajes: 310

MensajePublicado: Sab Jun 04, 2011 8:16 am    Asunto: La Sirena y el Trucha Responder citando

Cuentos.- El Trucha en el pantano

A un pescador de la Sierra Norte de Madrid se le conocía por el sobrenombre de EL TRUCHA, porque todos los días, de mañana, pescaba en el Pantano de Valmayor; y porque –según él mismo aseguraba -, pescaba más barbos y carpas que nadie; incluso más grandes: ante cualquiera que afirmara haber pescado un pez de dos kilos, EL TRUCHA siempre doblaba el peso en las piezas por él pescadas.

Cierto día EL TRUCHA se encontraba en dicho Pantano y quiso realizar su faena de pesca en el centro de lo más hondo, valiéndose de una barquichuela alquilada. A lo mejor, pensaba, hasta puede picar alguna especie desconocida de las que se acercan a las orillas y me hago famoso.
De momento, al primer lanzamiento del sedal con su anzuelo, sólo sacó un zapato envuelto en algas.
En un segundo intento se le quedó atrapado el anzuelo entre unas piedras y tuvo que reponer el cebo perdido empleando una sardina, pues ya no le quedaban lombrices. -A ver si de este modo –se dijo- consigo que piquen barbos, carpas o lo que sea, menos zapatos viejos.

Y tiró de nuevo el anzuelo en las profundidades del lugar en que se encontraba. El sedal esta vez se puso tirante, señal inequívoca de que algún pez picaba. A su vez, EL TRUCHA tiró con la caña para sí, al mismo tiempo que enrollaba sedal, pero cuando el anzuelo salió a flote, la sardina había desaparecido del anzuelo.

-¡Vaya! ¡Qué mala suerte!.. –refunfuñó-. Y puso otra sardina volviendo a lanzar el anzuelo al lugar que le parecía más profundo; y otra vez el sedal se puso tirante; y EL TRUCHA, a su vez, tiró de la caña y del sedal accionando el carrete. Pero ¡desventura maldita!, el anzuelo sí apareció, pero la sardina no.

EL TRUCHA maldecía sin cesar en mil imprecaciones. ¡Me van a dejar sin una sardina! – exclamaba -. Pero no se desmoralizó; y en lugar de una sardina puso una pescadilla no apta para el olor de unas narices humanas; y tras de clavarla bien el anzuelo, la ató al mismo con una cuerda de bramante, para que el bicho que osara morder se quedara ensartado en el anzuelo sin posible marcha atrás y sin riesgo a que se rompiera el nuevo sedal..

Así que, otra vez el anzuelo con pescadilla de oferta descendió a las profundidades del lugar, mostrándose generosa al hambre de pez en el agua que espera provisión de la tierra; y de nuevo el sedal se puso tenso; y EL TRUCHA más tenso aun, tirando fuerte de la caña, que para mayor seguridad la ató a la barca; y asiendo los remos bogó fuerte en dirección a la orilla para asegurar mejor la captura.

Alcanzada la orilla, hizo pie firme sobre tierra, dosificó su fuerza y comenzó el arrastre de lo que el anzuelo hubiera enganchado, hasta que sobre la superficie del agua se produjeron chapoteos; pero no eran de un pez lo que hasta la orilla legó chapoteando, ni alpargata vieja, sino una semimujer, que en lugar de piernas lucía cola de pescado. …¡Era una sirena!…..

¡El trucha no creía lo que le estaba sucediendo! Pero tal era su obsesión por la pesca y tanto solía exagerar entre pescadores alardeando de su mayor sabiduría pesquera en tamaño y número de ejemplares, que lo que tenía ante sus ojos únicamente podía ocurrirle a él y llenar de asombro a los que le conocían como pescador de altura y de profundidad.

- ¡No me hagas daño! – creyó El Trucha oír implorar a la sirena -. Llévame contigo a tu pueblo; pero no me metas en la sartén ahora que soy libre; si cuidas de mí yo cuidaré de ti y haré todo cuanto me mandes, te lo prometo – se postró de aletas la sirena, ya que no de rodillas, implorando.

Bien, bien, de acuerdo – asintió EL TRUCHA-. A todo esto, la sirena resultó que se había merendado la pescadilla con raspa y todo, pues según ella misma manifestó, tenía un hambre de perros. Y decía: - Allá abajo, el dios Neptuno me tenía encerrada, casi sin comer toda una semana con un solo barbo, sin dejarme salir a la superficie a tomar el sol. Gracias que tú te has acercado por aquí, contactando conmigo y salvándome…porque me salvarás, ¿verdad?…..

¿Pero qué voy a hacer yo contigo?- respondió en su delirio preocupado EL TRUCHA -. No tengo piscina en mi casa para que te zambullas y, a falta de piscina, ¡no te voy a meter en un cubo, en el que apenas cabe tu cabeza; ni en una tinaja, cono no sea una de vino en la que agarrarías una cogorza de no te menees. Además mi mujer te vería como una sustituta; aunque a la vista está que no sabría yo cómo meterte mano. En mala hora se me ocurrió venir por aquí a pescar!… Te entregaré al Ayuntamiento, que sí tiene piscina, incluso para dos sirenas; te visitará mucha gente queriéndo conocerte; y entre ellos alguno que te quiera para él y te haga feliz ahora y por los años.
La sirena enmudeció ante la oferta de EL TRUCHA; así que éste, como mejor pudo introdujo en su coche a la seductora, y llenando de cieno y de algas el asiento trasero, cruzó el pueblo de parte a parte ante el asombro de los lugareños, viéndole acompañado de una semimujer semidesnuda.
Y cuando el extraño pasaje piscícola se había detenido a la puerta del domicilio de EL TRUCHA, éste sintió un topetazo en el trasero del vehículo saliendo despedidos del mismo su conductor y su mercancía.
Y lo primero que no vio EL TRUCHA al despejar su vista fue a la Sirena; y en su lugar apareció su mujer Cándida, con ella en la cama, que le apostrofaba así: ¿Con qué pelandusca te has pasado la noche, encantador de sirenas?

Moraleja.- No alardees de ser el primero en competir, porque puedes ser el último en llegar a meta.
Librepensador2 Marianomelbar@hotmail.es
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Mostrar mensajes de anteriores:   
Publicar nuevo tema   Responder al tema   vista de impresion    Foros de discusión -> Para leer Todas las horas son GMT + 1 Hora
Página 1 de 1

 
Cambiar a:  
Puede publicar nuevos temas en este foro
No puede responder a temas en este foro
No puede editar sus mensajes en este foro
No puede borrar sus mensajes en este foro
No puede votar en encuestas en este foro


Feed RSS Sindicate ya !!!!

Powered by phpBB © phpBB Group